-¿Maya? Vete con los demás, si no se irán volando.
-Ya se han ido Willy.
-¿Qué? ¿Entonces por qué has vuelto?
-¿Por qué? Porque no tenía ganas de volar.
-¿Eh? Eso no es cierto. No me engañes, estabas loca por volar. Mucho más que los otros... es por mi culpa, por mí te has quedado atrás porque yo no puedo volar, por eso... ¿No es verdad? ¿No te has quedado aquí por mí?
-¿Y qué importa por lo que me haya quedado? ¿No quieres que te lea un cuento?
-¿Lo sabías, verdad? Tú sabías que yo tenía miedo a volar porque no sé y por eso has vuelto.
-¡Qué ideas se te meten en la cabeza!
-Pero... pero esque no sé volar. El viejo proverbio de las abejas tiene razón: ¡un amigo es el más preciado tesoro!

No hay comentarios:
Publicar un comentario